Una tragedia exhibe la desnudez de un Estado: no hay discursos, sin spots, ni encuestas favorables al momento de su aparición. Las tragedias no preguntan quién gobierna, revelan cómo se gobierna. Delatan si existen instituciones capaces de actuar, funcionarios capaces de coordinarse y gobiernos capaces de decir la verdad. Por ello, la capacidad de los gobiernos no se mide cuando todo funciona. Se mide cuando deja de funcionar, cuando la propaganda no alcanza. Colombia enfrenta hoy una prueba que México …
