Durante décadas, Estados Unidos fue el principal garante externo de la seguridad de Medio Oriente. Sus fuerzas militares, sus alianzas, la venta de armamento y su capacidad de disuasión fueron pilares del equilibrio regional. Esa estructura está cambiando. La guerra con Irán ha puesto a prueba esa arquitectura y ha demostrado cómo un conflicto puede comprometer la estabilidad militar, energética y comercial de la región. La respuesta de Washington ha reabierto el debate sobre la sostenibilidad de ese papel. Al mismo …
