Cuando Benedicto XVI visitó México pronunció con una frase que desde entonces resuena en mi alma: el mal no puede tanto. Dicho así, suena a despropósito en los recios tiempos que vivimos. Sin embargo, tiene razón. El bien siempre es posible, pero para comprenderlo es necesario cambiar nuestra mirada hacia las personas y alejarnos de la ética que reduce el bien a códigos que, tarde o temprano, se vuelven contra las personas. El bien posible empieza cuando entendemos …
