Desde hace un par de años había escuchado e incluso leído varios textos sobre la posibilidad de que alguien llegara a ocupar el consultorio de al lado de mi oficina. Poco a poco sentí cómo ese espacio se llenaba; de forma intermitente, pero empezaba a dar muestras de su presencia. Hace dos semanas, la realidad se hizo presente. Llegó LGH, un hombre de 45 años que había sufrido un accidente automovilístico 14 meses atrás. En ese evento sufrió múltiples fracturas, …
