Hay decisiones que no se explican por sí mismas. Se explican por lo que revelan. Los recientes nombramientos realizados en el Instituto Nacional Electoral por su presidenta, Guadalupe Taddei, no son un asunto administrativo más. Son una señal preocupante de cómo pueden tensionarse, simultáneamente, dos pilares del sistema democrático: la paridad de género y el carácter colegiado de la autoridad electoral. Los datos son claros. De nueve designaciones en cargos directivos, ejecutivos y técnicos, ocho recayeron en hombres y sólo …
