La soberanía que tanto dicen defender la presidenta y el régimen obradorista tiene una característica muy extraña, peculiar: es selectiva. Se le exige solo a Washington y protege sólo a los propios. La imagen es potente y, para algunos, inspiradora. La primera mujer en ocupar la Presidencia de México pronuncia uno de los discursos más importantes de su mandato. El Monumento a la Revolución como escenario, la explanada repleta de sus “bases”, todo el gabinete como escolta. La convocatoria tenía …
