Me intriga sobremanera la negación de Claudia Sheinbaum a reconocer la vinculación de Rocha Moya con el crimen organizado. No es arriesgado suponer que ese rechazo a reconocer la realidad es extensible a las relaciones de muchos miembros destacados de Morena –tanto en funciones públicas como en tareas partidistas— y que el problema no es exclusivo de la presidenta. La negación es cantada a coro –como en las obras de la antigua Grecia— por casi todos los integrantes y simpatizantes …
