Zavel Castro “¿Quién osaría levantarse y decir: “Este hombre es un adulador”? Si alguno lo es, todos lo son con él, porque cada paso del hombre rico es barrido por quien se encuentra debajo”. Así exclama Timón, el noble ateniense. Después de gastar su fortuna ayudando a sus amigos, descubre que las palabras de admiración y gratitud que le profesaban sólo buscaban conquistar sus favores. Se siente decepcionado de sí mismo por haber creído en la sinceridad de aquellas lisonjas …
