Magritte, al rescate. La presidenta y su consejera jurídica pudieron recurrir a un genio del surrealismo, me comenta un amigo y brillante y culto abogado, para convencer a la esfera pública en su intento de negar la existencia de las ya célebres listas negras. Presidenta y consejera las exhibieron, circularon y defendieron. Allí brillaban en Palacio los nombres y la cuenta de X de periodistas y políticos en las primeras ‘capas’ de una supuestamente vasta y bien financiada conspiración digital contra …
