Si las campañas electorales de la oposición en el 27 y el 30 van a ser de puro rechazo de lo que ha hecho Morena, están perdidos. Si no logran proyectar la imagen de un país diferente o mejor, están perdidos. Si no pueden convocar la esperanza, están perdidos. Si no logran remozar sus banderas y ondearlas con fuerza, van a volver a perder. En ocho años la oposición no ha podido construir un discurso alternativo creíble. Por ejemplo, las …
