Vivimos en la época donde la gente vive convencida de que la felicidad siempre está más adelante. Después del siguiente aumento. Después de la siguiente casa. Después del siguiente coche. Después del siguiente millón. Y cuando llegan ahí, descubren desconcertados que tampoco era eso. Y siempre están esperando lo que sigue para sentirse “felices”. Porque hay hambres que no se quitan comiendo. Porque hoy sabemos que los multimillonarios nunca encontrarán felicidad en su dinero, que los colonizadores nunca encontrarán plenitud …
