En medio de los incontenibles disturbios que viven Francia y –sin comparación posible– otros países europeos, no han faltado los nostálgicos de siempre que han evocado el mayo del 68 para referirse a la rebelión juvenil que comenzó hace unas semanas con demandas estrictamente escolares y ha escalado, de la mano de otros sectores como los “chalecos amarillos”, hasta reclamos relacionados con la carestía y la (muy presente) ausencia de futuro. Bernard-Henri Lévy ha contestado a esta perspectiva de forma …
