Los asesinatos ocurridos en Atizapán no sólo provocan repugnancia y espanto sino, también, estupefacción. Si el móvil, como se ha dicho, fue un asunto de dinero con el socio, ¿por qué asesinar a la esposa embarazada, a la hijita de tres años y a la niñera, una joven de 21 años? Aun en un país como México, donde la cifra de homicidios dolosos y desapariciones forzadas ––que son asimismo homicidios dolosos casi todas ellas, pero sin cadáver encontrado–– es altísima, …
