Analizar los informes de gobierno es un ejercicio indispensable en cualquier democracia: el Ejecutivo –conductor y responsable del Estado que trabaja para la solución de los asuntos públicos— rinde cuentas a los ciudadanos sobre qué ha hecho el gobierno mientras que la sociedad califica, debate, cuestiona, propone. Es lo sano y normal para que la conducción gubernamental y la situación del país mejoren. Sin embargo, al emprender el análisis del segundo informe de Sheinbaum tengo la sensación de que es …
