Entre el domingo y el lunes ocurrió algo interesante. La presidenta Claudia Sheinbaum y el embajador estadounidense, Ronald Johnson, hablaron prácticamente del mismo país, pero parecía que describían lugares distintos.Desde el Monumento a la Revolución, la presidenta habló de soberanía, independencia y del derecho de los mexicanos a decidir su propio destino. Horas después, el embajador respondió que la lucha contra los cárteles debe unir a ambos países y que convertir la seguridad en una discusión política significa perder tiempo …
