El Estado no sólo emite leyes o monopoliza el uso de la fuerza; es, ante todo, un gran productor de relatos. Ricardo Piglia afirmaba que no se puede gobernar sin construir ficciones, mientras que Yuval Noah Harari advierte que éstas no son ilusiones inocuas, sino dispositivos de poder. Para gobernar, el sistema necesita erigir una narrativa que genere creencia y fabrique consensos. En este teatro de sombras, la elevación a rango constitucional de la prisión preventiva oficiosa (PPO), mediante la …
