Lo de Teotihuacán no fue una nota roja más. Fue un golpe brutal, simbólico y profundamente vergonzoso para el país. La violencia mexicana, esa que durante años nos han querido vender como focalizada, contenida o reducida a ciertas regiones, terminó por treparse hasta uno de los lugares más emblemáticos de México. Un hombre armado abrió fuego en la Pirámide de la Luna, mató a una turista canadiense y dejó varios heridos. Y no ocurrió en cualquier sitio. Ocurrió en una …
