Me queda claro que, como hemos venido reflexionando, la masculinidad encuentra en el ejercicio de la paternidad una de sus más importantes manifestaciones, en el entendido de que ésta siempre se realiza en la adopción. Ahora bien, acorde al camino de la analogía que hemos escogido, esta capacidad de adoptar, es decir, de asumir, acoger, amar, proteger y promover al otro, sin violencia, con amabilidad, respeto y firmeza propias de la paternidad, debería estar presente en todo hombre. De igual …
