Vivimos lo que muchos pensadores han descrito como “la era de la posverdad”, donde las emociones que suscita un mensaje adquieren un mayor peso que su veracidad. Para explicar el fenómeno de la posverdad se suele recurrir a figuras populistas capaces de suscitar fuertes emociones a punta de mensajes completamente falsos. No importa que el contenido sea falso, logra generar una emoción fuerte y aunque después se desmienta el mensaje, la memoria emotiva se queda registrada en el subconsciente de …
