Hay historias que se parecen demasiado entre sí como para pensar que son casualidad. Una mujer regresa de su licencia de maternidad y descubre que el proyecto más importante ya lo lidera otra persona. Otra deja de ser considerada para un ascenso porque “en este momento seguramente tiene otras prioridades”. Una más escucha, con la mejor intención del mundo, que no le ofrecerán un puesto porque implica viajar demasiado y “eso debe ser complicado con un bebé”. Ninguna de esas …
