La salida de Nicolás Maduro del poder —forzada por su captura por Estados Unidos— no ha inaugurado la transición democrática que muchos anticipaban. Lejos de colapsar, el chavismo se replegó, se reorganizó y sigue controlando el gobierno. La estructura política no se desarticuló con la salida del jefe del Ejecutivo, se reacomodó para sostener la continuidad del sistema. Ese hecho activa un problema constitucional. El artículo 233 de la Constitución venezolana establece que, ante una “falta absoluta” del presidente —por …
