Durante años la narrativa gubernamental ha repetido ad nauseam que aumentar el salario mínimo ha sido una política sin costos. La historia oficial es conocida: los tecnócratas “insensibles” mantuvieron congelado el salario “intencionalmente”, hasta que llegó el presidente López Obrador, rompió con el dogma y comenzó a incrementarlo muy por encima de la inflación. Años después, señala la narrativa, no hay efectos visibles sobre la economía. No hay duda de que la recuperación del salario mínimo ha producido beneficios importantes. …
