Hay algo extraño en la manera en que el mundo reacciona hoy ante cualquier noticia sanitaria. Del crucero MV Hondius y de la variante Andes del Hantavirus ya no esperamos datos. Esperamos miedo y caos. Basta que aparezca un crucero aislado, una enfermedad poco conocida y algunos gobiernos dudando para que millones de personas sientan que la historia vuelve a empezar. Y quizá eso dice más de nosotros que del propio virus. Durante años se pensó que la gran herida …
