La semana pasada te propuse un ejercicio de observación: dejar de ver las “problemáticas” —ese nudo ciego que nos agobia— y empezar a identificar los “problemas”, los hilos específicos que lo forman. Si lo hiciste y pusiste una problemática bajo el microscopio, probablemente notaste que está conformada por problemas más concretos y específicos. Por ejemplo, una de las problemáticas más comunes y graves de nuestras ciudades es la del agua, caracterizada por su insuficiencia, mala distribución e insustentabilidad en la …
