A los veinte uno no iba al médico. El cuerpo era una cosa que simplemente funcionaba, como el WiFi cuando no te importa. Te dolía algo, esperabas. Desaparecía. No desaparecía, también esperabas. La estrategia médica de la juventud es básicamente la misma que la del gobierno: ignorar hasta que ya no se pueda ignorar. A los cuarenta uno tiene citas. Eso es lo primero que cambia. Ya no vas al doctor cuando algo falla; vas para que te confirmen que …
