Desde hace tiempo México padece un serio problema de disonancia cognitiva. Como es sabido, este trastorno se expresa cuando las creencias de las personas (o países, para el caso) entran en conflicto con sus comportamientos. Por ejemplo, México busca ser un actor global, pero tiene una propensión genética, por temor o inseguridad, al aislamiento. Quiere ser competitivo, pero crea incentivos perversos, como la reforma judicial, para ahuyentar la inversión privada. Pretende repartir dinero a tontas y a locas para comprar …
