Verdad es que no hay mejor crítica al poder que la del sentido del humor y que su mejor expresión es la caricatura política, en imagen y palabras. No es casualidad que entre sus más grandes críticos se encuentren dos escritores dotados de un refinado sentido del humor. Me refiero a Jorge Ibargüengoitia y Guillermo Sheridan. Ya no digamos el sarcasmo de Quevedo o la elegante ironía de Chesterton. El humor no es chistoso, es una forma de ver y …
