Como vimos la semana pasada con el ejemplo del estadio, si la tarea individual que nos toca realizar para contribuir a una gesta colectiva es sencilla, es factible que al ver que los demás la ejecutan, nosotros también, de buena gana, nos sumemos. Ahora bien, cuando trasladamos este principio a la solución de un problema público, no basta con lograr que la comunidad participe. Para que el método funcione, es indispensable que los miembros de la sociedad compartan el mismo …
