Los discursos inflamados de nacionalismo, los gritos alocados de soberanía sólo exhiben un gobierno mediocre. Sea cierta o no la pugna AMLO-Sheinbaum, Rocha Moya no es la oveja negra, es un patrón de conducta de un rebaño delictivo cada día más grande por impune, con metástasis criminógena institucional que cree sostenerse con ondear la bandera nacional o inflamar el ambiente patrio (viene septiembre) y cantar el “mexicanos al grito de guerra”. ¿A la guerra por una visa de Andy? Morena …
