Santiago Nieto vendía protección a empresarios y políticos desde la Unidad de Inteligencia Financiera. Cobraba a través de prestanombres, empresas fantasmas y préstamos simulados. Tenía por manía filtrar las morbosas “sábanas” de información para mediatizarse, ganar el favor del escándalo y hacerse imprescindible ante su jefe. Bloqueaba cuentas bancarias con la discreción unipersonal y arbitraria que no tiene el Ministerio Público. Denunció a adversarios políticos y personales, con su firma y en cobardes escritos anónimos, tanto de la oposición como …
