Hoy México atraviesa un momento fundamental en su historia democrática: la designación de tres consejerías electorales del INE. En los sistemas constitucionales contemporáneos, la legitimidad de las autoridades electorales descansa, de manera profunda, en la integridad del proceso. Es ahí donde se construye, o se erosiona, la confianza pública en el árbitro electoral. Como Ronald Dworkin lo planteó en su tratado de Derecho [1], la legitimidad institucional descansa en la integridad del sistema jurídico que la sostiene (Dworkin, 1986)¹. Bajo …
