Un gobernador pidió licencia después de ser acusado en Estados Unidos de proteger al narcotráfico. Tres meses después volvió a su despacho. Duró apenas 33 horas. La presidenta Claudia Sheinbaum consideró que su regreso no era pertinente y sostuvo que debía permanecer separado del cargo. Su postura fue firme y, sobre todo, correcta: ante una acusación de esta gravedad, proteger a las instituciones debe estar por encima de cualquier interés personal o partidista. El episodio de Rubén Rocha Moya, gobernador …
