Thomas Schelling sostenía que el compromiso es una forma de poder: quien quema sus naves obliga al adversario a calcular bajo la restricción de la irreversibilidad ajena. Pero el propio Schelling advirtió la condición de eficacia del método: atarse al mástil sólo es estrategia cuando se puede anticipar qué canto vendrá y cuáles serán sus consecuencias. Ulises sabía del encanto de las sirenas. La presidenta Sheinbaum, en cambio, ha comprometido su palabra —y con ella el capital de la República— …
