Alejandro Encinas, representante de México ante la OEA, desaprovechó la oportunidad de quedarse callado. Mejor habría resultado el silencio que apoyar a la dictadura que ejerce Daniel Ortega en Nicaragua. Es absurdo hablar de puentes de diálogo, autodeterminación y democracia en un país donde ya no hay nada de eso. Es más, Ortega anunció hace unos días que ya ni jornadas electorales habrá, porque su estancia en la Presidencia es prorrogable. Un contraste, por supuesto, con la actitud que tuvo …
