La tarde avanzaba como cualquier otra en la autopista México-Tuxpan. Dos médicas viajaban en una camioneta. No huían, no participaban en ningún delito, no formaban parte de ningún operativo. Iban en tránsito, como miles de personas que cruzan una carretera confiando en algo elemental: que la violencia ocurre lejos, que la autoridad está para contenerla y que, incluso en medio del caos, hay una línea que protege a los inocentes. Pero esa línea se rompió. El 21 de abril comenzaron …
