A ver: nadie te roba el tiempo con mala intención. Te lo piden prestado con una invitación de calendario, te lo devuelven en resumen ejecutivo y lo llaman colaboración. El robo más sofisticado de la vida adulta no ocurre en la oscuridad: ocurre a las 10 de la mañana, con cámara encendida y orden del día. Antes la junta tenía sentido. O eso creías. Llegabas, participabas, salías con algo concreto: una decisión, un acuerdo, al menos la ilusión de avance. …
