Los padres y madres que buscan a sus hijos en México no tienen nada que perder; la apuesta terminó el día que les arrebataron lo que más amaban. Hoy, caminan armados de una indignación que no caduca y de la urgencia de desenterrar la verdad. Lo único que los detiene son las balas —ellos lo saben—, pero el amor es un motor más potente que el miedo. Por eso no dejan de rastrear con sus propias manos el territorio nacional, …
