Cuando los líderes de la OTAN se sienten esta semana en Ankara, la fotografía oficial mostrará unidad. Los presupuestos contarán otra historia. La cumbre inicia con un objetivo declarado —llevar la inversión aliada a 5% del PIB para 2035, distribuida entre 3.5% de defensa pura y 1.5% en infraestructura de resiliencia— y con fracturas que ningún comunicado final logrará disimular del todo. Turquía, como anfitriona, no es casualidad. Erdoğan tiene el segundo ejército más numeroso de la alianza y una …
