Nadie te advierte. Eso es lo que más me molesta. Tienes veinte años, tienes treinta, y todo el mundo te habla del futuro: del trabajo, del amor, de lo que vas a ser. Nadie se sienta contigo y te dice: "Oye, a los cuarenta tu cuerpo va a empezar a mandarte notificaciones que no puedes silenciar". Nada. Llegas solo. Sin manual. Sin garantía. Como si te entregaran un coche usado y la cajuela ya viniera llena de problemas que el …
