Los derechos de las audiencias son legítimos. Las personas tienen derecho a distinguir información, opinión y publicidad; a recibir contenidos accesibles; a presentar quejas y a exigir una réplica cuando se difundan datos falsos que les causen daño. El problema es que se utilice la narrativa de la defensa de esos derechos como pretexto para que el gobierno decida qué es verdad, cuánto contexto debe tener una noticia y qué opiniones pueden difundirse. La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones sometió a …
