He desgastado la suela de más de un par de zapatos recorriendo Milán. Dura como los bloques de granito que cubren sus calles, la ciudad obliga a todo aquel que la quiera conocer de verdad a descubrirla a pie, precio que pago con gusto. El que la recorre en coche seguramente verá el imponente Duomo con la Madonna que lo vigila todo, pasará frente al legendario Teatro alla Scala mientras imagina las melodías que han sonado ahí y hasta podrá …
