Lo primero que hizo la presidenta Claudia Sheinbaum, luego de pronunciar el pasado domingo su intransigente discurso en defensa de la soberanía y el rechazo a la injerencia extranjera, fue precisamente intervenir en el proceso electoral recientemente celebrado en Colombia. Haciéndose eco de las dudas del camarada Petro sobre el conteo de los votos, nuestra mandataria planteó que había que investigar “hasta lo último” la posibilidad de un fraude. Al declarar esto entró nuevamente en la zona del ridículo político, …
