Los audios que tienen a Marina del Pilar Ávila contra la pared, porque ella misma confirmó que estaba arreglando la cuestión de su visa y se dijo dispuesta a proporcionar información al FBI, no forman parte de una estrategia de la ultraderecha para “desprestigiar al movimiento”. Es fuego amigo, ya que la gobernadora está acusando a su compañero de la 4T, y exgobernador, Jaime Bonilla, de haberle tendido una trampa al presentarle a los supuestos gestores que la ayudarían a …
