Hay de nulidades a nulidades. En Morena impulsaron una reforma que coloca a la intervención extranjera —en abstracto porque no hay ley reglamentaria— como causa suficiente para anular una contienda electoral.
Una barbaridad con la que se pueden cometer toda clase de abusos.
En cambio, ese partido se opuso a una reforma en la Constitución del estado de Chihuahua, que contemplaba la acción o influencia del crimen organizado con carácter permanente o sistemático como causal de nulidad en casillas o en una escala mayor.
La propuesta contó con 20 votos a favor de PAN, PRI, Verde, PT y MC, pero con 12 rechazos de Morena, el asunto no prosperó porque se requería de mayoría calificada.
Es revelador dónde sí y dónde no se aplicarán medidas más estrictas en el momento de calificar una contienda.
La iniciativa que presentó el PAN era una oportunidad para convertir a Chihuahua en la primera entidad en blindar constitucionalmente las elecciones contra la intervención de los bandidos.
Además, se respondería a exigencias del propio TEPJF que, desde 2022, emitió una sentencia alertando de los peligros de no actuar contra la delincuencia en contexto electoral, sobre todo después de lo ocurrido en Sinaloa y Michoacán.
A estas alturas nadie se puede llamar a engaño, los grupos del crimen organizado actúan en las elecciones, financiando candidaturas para luego exigir posiciones en los gobiernos.
Pero no solo eso, amenazan o inclusive matan a aspirantes o candidatos que les son incómodos.
Está es una de las asignaturas más relevantes en términos democráticos, pero en Morena no les interesa porque creen que a ellos no les afectará el asunto.
Más aún en Chihuahua, un estado en el que sí se combate al crimen organizado y que nunca cayó en el cuento de los abrazos y los no balazos.
Quizá ahí se encuentre la explicación del rechazo morenista a una iniciativa que debió ser respaldada por unanimidad.
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