Conocí a Gabriel Boric el 28 de enero de 2014. Sobre las seis de la tarde, junto con Giorgio Jackson y Karol Cariola, dos de sus aliados en el movimiento estudiantil y más tarde en política, llegaron a la embajada de México en Chile, donde yo trabajaba. Me acompañó Martín Vivanco, que por entonces llevaba muy bien los asuntos políticos de la misión diplomática. Venían vestidos de forma casual, tenis y mochilas. Pidieron agua. Los tres habían encabezado en 2006 …
